¡CONSTRUYE, VIGILA Y DEFIENDE!
Desde comienzos del año 2007 el Senado de Puerto Rico comenzó a considerar en vistas públicas un “borrador” del libro segundo de nuestro Código Civil que presentaba un supuesto “pensamiento de avanzada” cuyos efectos sobre la familia y el matrimonio en Puerto Rico serían muy adversos. Aquel ataque contra la familia llegó en un momento en que las estadísticas mostraban una gran crisis en nuestras familias y matrimonios...en nuestros “muros”. Cualquier estratega militar podría diseñar un plan de ataque contra los muros porque en aquel momento muchas partes de la muralla estaban en el suelo, otras estaban quemadas y muchas de las puertas estaban en mal estado. Eso fue lo que hizo el enemigo. Era una buena oportunidad para asestarle un fuerte golpe a la Cristiandad Puertorriqueña y a los valores que nuestro querido Puerto Rico siempre ha atesorado.
Algunos veían venir el ataque, a otros nos tomó por sorpresa, a otros nos movió a la acción, otros no le dimos importancia, otros ni nos dimos por aludido y otros todavía ni sabemos que pasó y/o qué está pasando. Durante ese año pudimos apreciar en partes del Pueblo de Dios indecisión, temor, timidez, indiferencia e inacción. El enemigo no se cruzaba de brazos y siguió atacando cada vez con mas furia y astucia. Gran parte de la prensa se mostraba servil a la agenda anti-familia y día a día presentaba unos valores falsos que en nada contribuían al bienestar de nuestras familias. Y cada vez que los cristianos intentábamos entrar a defender la familia el rechazo era enorme y agresivo. Muchos cristianos se sorprendían de esa reacción y con incredulidad se preguntaban: ¿qué ha pasado en Puerto Rico?, ¿por qué el rechazo a los cristianos al tratar de entrar a la palestra pública a defender los valores que por siglos habían sostenido a nuestras familias?
En un momento dado la imagen que tuve, ante estas interrogantes, fue la de una cancha de baloncesto. En el baloncesto se presentan dos equipos al juego luego de haber entrenado. Pero si uno de los dos equipos no se presenta a jugar el juego es confiscado a favor del que se presentó a jugar. Cada equipo entrena fuerte días antes del juego y el día del juego se reúnen en el camerino a recibir las instrucciones de su dirigente sobre las jugadas que se implementarán en el juego real. El ambiente en ese camerino es uno de mucha motivación y la unidad entre los jugadores es tremenda. Cuando se sale finalmente a la cancha es cuando se pone a prueba el adiestramiento del equipo, la fortaleza física y mental de sus jugadores y su consistencia y perseverancia hacia la consecución de la victoria.
Fue entonces que realicé que el equipo Cristiano Puertorriqueño, después de décadas de haber sido adiestrado en muchos camerinos (Iglesias), utilizando el mejor libro de instrucciones (La Biblia) e inspirado por el mejor de los dirigentes (Jesucristo) había ido quedándose más y más en el camerino y cada vez menos salía a enfrentarse al otro equipo en el juego real: la vida pública y el quehacer político puertorriqueño. La vida dentro del camerino era mucho mas cómoda. Allí el ambiente entre hermanos cristianos era bien agradable y no había que enfrentarse a las dificultades del verdadero juego. Era más fácil ser sal y luz dentro de nuestras respectivas iglesias. Se nos había confiscado el juego y el equipo contrario ya se había apoderado de la cancha. En forma lenta pero contundente los cristianos fuimos abandonando la cancha hasta el punto en que casi no había influencia alguna de la visión cristiana en la política puertorriqueña. Entonces cuando nos golpeó el borrador del nuevo código civil e intentamos entrar a la cancha a jugar encontramos la oposición que encontramos. Esa reacción era natural. Para el equipo contrario representábamos una amenaza al meramente presentarnos a jugar para recuperar el terreno que habíamos perdido. Nuestros muros estaban en ruinas y bajo ataque.
“Por eso les dije: Ustedes son testigos de nuestra desgracia. Jerusalén está en ruinas, y sus puertas han sido consumidas por el fuego. ¡Vamos, anímense! ¡Reconstruyamos la muralla de Jerusalén para que ya nadie se burle de nosotros! Entonces les conté como la bondadosa mano de Dios había estado conmigo y les relaté lo que el rey me había dicho. Al oír esto exclamaron: ¡Manos a la obra! Y unieron la acción a la palabra.” Nehemías 2:17-18
Poco a poco fui observando, para la Gloria de Dios, cómo parte del Pueblo de Dios dijo presente y comenzó a librar la batalla; y observamos a un pueblo que empezó a saborear los frutos de la unidad en la acción y que sabía que “las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas” (2 Corintios 10:4)
Me inspiró ver en Nehemías a un hombre sensible que lloró cuando se enteró del estado en que estaba Jerusalén, hizo duelo por algunos días, ayunó y oró delante de Dios. Vi a un hombre encarnando unos principios de liderazgo que necesitábamos urgentemente en nuestro querido Puerto Rico. Y me confronté con la realidad de nuestras familias y matrimonios y me pregunté: ¿Cuan fuertes son los muros espirituales que protegen nuestras familias?...nuestros matrimonio?...la educación de nuestros hijos? Pude discernir entonces que Dios, en su infinita misericordia había permitido la ocurrencia de los ataques como un aldabonazo a nuestras conciencias que posiblemente estaban distraídas o dormidas, para que enderezáramos nuestras sendas, despertáramos y saliéramos de posiciones cómodas o de poca conciencia y realizáramos que como Pueblo de DIOS teníamos una importante tarea personal, familiar y nacional que hacer: que debíamos orar constantemente, reconocer la responsabilidad que teníamos en los defectos y debilidades de la muralla, reclamar las promesas que Dios nos ha hecho y finalmente que debíamos comprometernos a ser parte de la solución dejándonos usar por DIOS en el lugar que EL nos había colocado (en la cancha puertorriqueña), de la manera que EL quiera para reconstruir los muros, vigilarlos y defenderlos constantemente. En el segundo número del “¡Alerta CRISTIANO!” escribí sobre todo esto porque sentía la urgencia de CONSTRUIR, VIGILAR Y DEFENDER nuestros muros.
“FUE TERMINADO, PUES, EL MURO EN 52 DÍAS” Nehemías 6:15
Luego a tempranas horas de la mañana del sábado 24 de noviembre de 2007 el Señor me sacó de la cama, y como lo ha hecho antes, me pidió que escribiera. Ni siquiera le había hecho la pregunta cuando ya me estaba diciendo: “El muro fue terminado en 52 días”.
Recordé que hacía unos días había escrito en el segundo número del “¡Alerta CRISTIANO!” inspirado en el libro de Nehemías, precisamente en torno a cómo nuestros muros en Puerto Rico (el matrimonio y la familia) estaban siendo atacados por un “enemigo” muy astuto cuya estrategia era atacarnos cuando nuestros muros estaban débiles o caídos y sus puertas quemadas. Regresé al libro de Nehemías y me llamó mucho la atención el versículo 19 del Capítulo 4: “Y dije a los nobles, y a los oficiales y al resto del pueblo: La obra es grande y extensa, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos unos de otros.” Pensé entonces que a tenor con lo que ya había escrito lo obvio era que notara que son las familias las que están divididas o los matrimonios separados y que tenemos que reconstruir esos muros dentro de nuestros hogares. Pero ya antes en el versículo 13 vi que: “Entonces por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos.”
En ese momento realicé que Dios ya nos ha alertado y nos estaba colocando en posiciones defensivas equipados con la armadura necesaria, sobretodo con la espada de su palabra; inclusive hasta nos había puesto como familias (¿iglesias?) a lo largo del muro pero “nosotros estamos apartados en el muro, lejos unos de otros” y “la obra es grande y extensa”. En ese momento sentí que llegaba al final del camino que Dios quería mostrarme: era la respuesta a la ORACIÓN de JESÚS: “Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, Oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tu me enviaste.” (Juan 17:20-21). Esa respuesta ha de ser la UNIDAD con la cual Jesús soñó...la UNIDAD de los que creemos en EL. Sin esa unidad el mundo no va a creer nunca que el Padre envió a Jesús a salvarnos.
En el tercer número del “¡Alerta CRISTIANO!” escribí: “El mundo seguirá viendo a la Familia de las Iglesias Independientes, a la Familia Bautista, a la Familia Católica, a la Familia Pentecostal, a la Familia Evangélica...a otras muchas familias con distintos apellidos apostadas y apertrechadas trabajando en el muro pero “apartadas, lejos unas de otras” tal vez entretenidas en las distintas técnicas para construir el muro o en la defensa de este (¿doctrinas y dogmas?) sin darse cuenta de que la “obra es grande y extensa”, sin darse cuenta que cada porción del muro no llevará sus apellidos porque se trata de un solo muro sólido: el muro que es CRISTO. Cuando hayamos construido ese muro en UNIDAD...entonces el mundo creerá que EL fue enviado por DIOS el constructor del muro.”
Desde aquel sábado 24 de noviembre de 2007 pasaron 52 días exactamente y el día 14 de enero de 2008 se comenzó a levantar el muro. Ese día Puerto Rico fue testigo de uno de los actos de unidad cristiana mas hermosos jamás visto en nuestra Patria; ese día se constituyó la “Pastoral Unida” y mil Pastores, Sacerdotes y Ministros se dieron cita en San Juan, frente al Capitolio para levantar su voz en defensa de la Resolución 99 que proponía elevar a rango constitucional el matrimonio constituido por un hombre y una mujer conforme a su original sexo de nacimiento. El Señor me había confirmado lo que me había pedido escribir: ¡SE HABIA COMENZADO A LEVANTAR EL MURO!
Con estas experiencias y testimonios sentí en mi corazón el llamado a seguir escribiendo un pequeño boletín para aportar un pequeño bloque en la reconstrucción del muro. Era necesario CONSTRUIR, VIGILAR Y DEFENDER. Era necesario buscar la UNIDAD con la que Jesús soñó. Después de 18 números el “¡Alerta CRISTIANO!” sigue tras esa visión. Ahora se hace necesario crecer con esta página de Internet buscando llegar a mas personas que estén dispuestas a LEVANTAR EL MURO. Desde esta página trataremos de aportar cada día un pequeño bloque con el objetivo de CONSTRUIR, VIGILAR Y DEFENDER los muros de Puerto Rico con la esperanza de hacer realidad el sueño de la UNIDAD de Jesús.
“En el lugar donde oyereis el sonido de la trompeta, reuníos allí con nosotros; NUESTRO DIOS PELEARA POR NOSOTROS” (Nehemías 4:20)