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La chica del auto blanco: Más allá de los Mitos Feministas y Nuestras Hijas

Una mañana aparentemente rutinaria noté que el auto blanco que estaba delante de mí tenía una placa en el baúl con la imagen tradicional del pez que se identifica con el Cristianismo.  En el interior de esa placa no leía Jesús, sino Darwin.  El pez no era tal pez, pues tenía patas.  Más abajo en el lado derecho del parachoques tenía un pegadizo que leía:  “Science Matters.”  El auto lo manejaba una bella jovencita que no pasaría de sus tempranos veinte años de edad.  En cuanto a lo del pez con patas, recordé el dato de que en el Instituto Smithsonian en Washington, D.C. conservan un pez que en sus aletas se asemeja mucho a manos o a pies por su grosor y conformación, lo cuál es una fascinación de la naturaleza. Esa parte se la dejo a los científicos que exponen el diseño inteligente.  A ustedes, le expongo esa curiosidad para que sus mentes analíticas pongan en contexto lo que les detallaré en adelante.

 

 

 

La chica del auto blanco se tornó en un llamado de alerta y de confirmación a un mensaje que recibí muy cerca de mi corazón hace ya algún tiempo cuando meditaba acerca del texto de las cartas de Pablo a Tito.  En aquél siglo primero, los habitantes de Creta, tenían fama de inmorales y mentirosos. Por lo tanto, esa carta se centraba en la enseñanza correcta para rescatar a las personas del engaño.  Allí se encuentran recomendaciones para todos: para los líderes, para los hombres, para los jóvenes, para las mujeres, para los patronos o amos, para los trabajadores o en aquél tiempo esclavos, etc.

 

Obviamente, al ser mujer, me detuve a meditar y estudiar el mensaje allí contenido para las mujeres en Tito 2:3-5.  "Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada."

De ahí,  que se levantara una nueva misión para re-educar a las jovencitas y a las no tan jovencitas en lo que se refiere a nuestros deberes con la nueva generación de mujeres.  El estudio del texto de Tito se los dejo como asignación personal.  En adelante pasaré a presentarles, a manera introductoria, una lista de mitos feministas que han estado formando las generaciones de mujeres en los últimos cincuenta años. 

Mito #1 – Las mujeres vivimos en un sistema patriarcal y opresor.  El matrimonio es innecesario porque el hombre es incapaz de ser fiel.

 

Realidad:  A través de la llamada ‘liberación sexual’ el feminismo de segunda ola se encargó de equiparar el concepto de sexo libre con la obtención de un igual acceso a los sistemas de poder.  La triste realidad es que al abrazar ese concepto en lugar de lograrse un avance social, sólo se nos ha traído decepción, depresión y hasta la muerte.   Luego, utilizaron ese sentimiento de decepción contra los mismos hombres para calificarlos incapaces de asumir compromisos con nosotras, por lo tanto los tachamos como innecesarios.  Plantearon que la verdadera feminista, debería considerar el lesbianismo o el bi-sexualismo como un estilo de vida alternativo para paliar los efectos de la opresión patriarcal.  El matrimonio es innecesario porque no somos capaces de asumir el compromiso.  Pero, por otro lado, el movimiento de parejas del mismo sexo clama por disfrutar del beneficio del compromiso legal y social del matrimonio.  ¿Nos hacemos rolos o papelillos? ¿Quién está traicionando a quién?  La excusa del patriarcado, aunque es un hecho histórico real ejemplo de cómo los seres humanos tenemos la capacidad de cometer errores, es una cantaleta simplista que cuando los hombres y mujeres inteligentes decidamos a ponerle un signo de PARE, se les acabarán las oportunidades de empleo y reclutamiento a las feministas.  Los hombres y mujeres de propósito con igual dignidad y responsabilidad de formar nuevas generaciones endosamos el justo balance, ni patriarcado ... ni matriarcado.  ¡Retomemos nuestras responsabilidades!

Mito #2 – El aborto es un asunto político sobre los derechos reproductivos de la mujer.            

Realidad:  El aborto es un asunto profundamente moral.  Es la perfecta expresión de abuso de menores.  El tema ha sido magistralmente sacado de la esfera moral y colocado en la esfera política mediante la estrategia del “sexual politics” para deshumanizar al niño no nacido.  Esa fue la misma estrategia utilizada por el régimen alemán nazi:  deshumanizaron a los judíos para mediante el sistema legal poder eliminarlos.  Los grandes intereses en la industria de compra y venta de tejidos humanos son lo que mantienen la feroz defensa de los llamados derechos reproductivos.  La plataforma política del aborto perpetúa el principio de explotación humana.  Patronos en Estados Unidos y Europa se han atrevido a insinuarle a las mujeres trabajadoras de que tienen una opción, dejando ver en la entrelínea que por su embarazo está en riesgo su empleo.  O sea, que las mujeres les seguimos dando armas al sistema para que continúe el absurdo daño histórico de la opresión. 

Mito #3 – No existe diferencia alguna entre los hombres y las mujeres excepto por las características reproductivas.  La mujer puede llegar a ser más como el hombre y el hombre más como la mujer.              

Realidad:  Hombres y mujeres somos iguales en dignidad y tenemos igual derecho al disfrute de oportunidades.  Las características diferenciadas asociadas con la reproducción están en principio estrechamente ligadas a los sistemas neuro-psicológicos y físicos, no a manera de justificar la dominación de un sexo sobre el otro.  La complementariedad de los sexos es lo que enriquece las relaciones.  La filosofía feminista de género detesta el celebrar las diferencias y su meta es desaparecerla con la identidad genérica.  Los chistes feministas con ataques directos contra los hombres nos han hecho un gran daño a las mujeres.  Esto nos pone en el reto de re-adiestrarnos y conocer más acerca de los grandes beneficios de que los hombres y las mujeres seamos diferentes. 

Mito #4 –  La moral no se legisla.

Realidad:  Nos engañamos a nosotros mismos con este mensaje abusivo.  La base de todo sistema legal es moral y  está basado en los códigos morales.  Si así no fuera, no gozásemos de las debidas protecciones de ley sobre el robo, el asesinato,  el abuso de menores, etc. 

Mito #5 –  El movimiento feminista representa a todas las mujeres y sus causas.  El mismo es un movimiento unificador.

Realidad:  No hay movimiento más divisivo que el movimiento feminista.  El mismo va a la caza de todo tipo de perfil de mujeres en desventaja para secuestrarlas para su causa.  El mismo se ha adentrado en todas las esferas sociales.  La agenda sexual es la que usa a las mujeres de carne de cañón y como gladiadores a sueldo y sin sueldo.  ¿No es acaso eso un movimiento de explotación y falsa representación?  La gran división  que ha sufrido el movimiento feminista, que en sus orígenes fue un movimiento libertario hacia las causas justas como la obtención del voto y la igualdad de oportunidades, se ilustra al mencionar las diferentes clasificaciones que existen social y culturalmente del mismo:  Feminismo de Primera Ola, Feminismo de Segunda Ola, Feminismo de Tercera Ola, Feminismo de Género, Feminismo Cibernético, Eco-Feminismo, Feminismo pro-vida, Feminismo Cristiano, Feminismo Lésbico, Feminismo Político, por sólo mencionar algunas clasificaciones. 

Mito #6 –  La realización máxima de una mujer se encuentra en llevar una carrera profesional.

Realidad:  Los mensajes feministas de la segunda ola (1960’s en adelante) han sido consistentes en presentar la maternidad como una profesión prácticamente ilegítima.  En la actualidad, se han dado cuenta de que el don de la maternidad ha sido más fuerte que su mensaje.  La evolución hacia el feminismo de tercera ola se ha encargado de abrazar la maternidad, pero esta vez, defendiendo cualquier medio y fórmula hacia el cumplimiento del sueño de ser madres independientemente de su orientación sexual:  sea por conducta bisexual, reproducción asistida u adopción con la pareja de su mismo sexo.            

En conclusión...  Me llevé a la chica del auto blanco en mi corazón.  Por ella levanté una oración.  Si ella supiera que es víctima del engaño y la explotación darwiniana y que su fascinación con las ciencias es gracias a un diseñador inteligente que es a la vez grandemente misericordioso.  Tanto así, que con ella declarar su nombre y aceptarlo como su salvador personal, la llevará a la fuente de toda ciencia.  Los ojos de nuestro creador serán nuestro espejo, y conoceremos como fuimos conocidas (1ra. Corintios 13:12). 

¿Qué les estamos enseñando a nuestras hijas?  Mediten en  Tito 2:3-5 y analicen a la luz de esto nuestra responsabilidad cuando endosamos a las líderes que aspiran a dirigir la lucha por las causas femeninas.

  

 

 

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