¿Qué tiene que ver el derrotero espiritual de una nación con su supervivencia? Para los incrédulos nada. Pero la Biblia nos habla de muchas instancias donde el darle la espalda a Dios tuvo serias consecuencias sobre el destino de una nación. Desde el diluvio “porque la tierra estaba corrompida” (Gen. 6:12), hasta la destrucción de Sodoma, donde inclusive los hombres de Sodoma quisieron violar a los ángeles enviados por Dios en forma de varones hermosos, hasta los cautiverios de los hebreos en Babilonia y Egipto, por causa de su rebeldía e idolatría. En otras situaciones; plagas, hambre, sequías y la dispersión del pueblo hebreo por causa de haber rechazado a los profetas, pero sobre todo a Jesús; “He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor” (Lucas 13: 34).
La nación norteamericana se fundó sobre la fe de unos peregrinos que huían de la persecución religiosa. Dios estaba presente en su constitución, en sus tribunales, en su sistema educativo y hasta en su moneda. Hace 50 años aproximadamente comenzó un proceso para sacar a Dios y los principios cristianos de la vida de la nación. El humanismo de la era de la ilustración francesa coexistió con los principios cristianos esperando agazapado la oportunidad de imponer el culto a la sabiduría humana, hedonista y retadoramente soberbia a los valores y las enseñanzas que son la fortaleza de la nación. Los adelantos tecnológicos y científicos aumentaron la falsa idea de que ya no necesitamos a Dios, y de que sabemos tanto que podemos vetar sus enseñanzas con un titulito universitario. “Saquemos la oración de las escuelas, viola los derechos de los ateos”, “matemos los niños, creados a la imagen de Dios”, y se instituyó el aborto que mata más de un millón de niños anualmente, “prohibamos que las cortes puedan tener los diez mandamientos expuestos al público”, “prohibamos toda expresión de fe en los trabajos, ofende a los incrédulos”, “legalicemos la inmoralidad en la televisión y en el cine, no podemos ofender a nadie, excepto si este es cristiano”, “cambiemos la interpretación bíblica del matrimonio, los dioses somos nosotros ahora”. Tengo una moneda en mi poder que por primera vez en 233 años no dice en su cara “In God we trust”. Sacaron a Dios de la nación y Dios quitó su mano. Una nación que no perdía una guerra ni con los poderosos, ahora no le gana a los débiles. Una nación que dominaba la economía mundial, ahora languidece, por razones espirituales.
Dice la Biblia con sabiduría: “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia. (Salmo 127:1). Lamento que este artículo desaliente la “Obamalatría” del momento, si la mano de Dios se aparta de la nación no hay hombre que pueda arreglarla. No espero que el que está en tinieblas entienda- la Biblia dice que no podrá entender: “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente (1 Co. 2:14).
Puerto Rico ha seguido el desatino norteamericano; ¡Cuidado!